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Porque Nuestras Empresas Requieren Inteligencia
de Negocios?
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En la época actual, que se caracteriza por un
crecimiento exponencial de las nuevas tecnologías de la
información y las telecomunicaciones, los activos más valiosos
de una empresa ya no son activos tangibles o los depósitos en
los bancos, sino los conocimientos, habilidades, valores y
actitudes de las personas que forman parte de una empresa. De
hecho, para generar riqueza es suficiente tener conocimiento
sobre un tema determinado y explotarlo de la mejor manera
posible. Los factores de la producción como capital, tierra y
trabajo, han sido sustituido por el Capital Intelectual, que
comprende todos aquellos conocimientos tácitos o explícitos que
generan valor económico para la empresa. |
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Prácticamente
nadie cuestiona el hecho de que vivimos en la Era de la Información
y que la información tiene un valor concreto en pesos, esto se
evidencia por el hecho de que existen empresas cuyo único negocio es
alrededor de la venta de información -Gartner Group, Empresas de
Internet, Amazon, etc.-. En mercadotecnia, el conocimiento es el
único camino posible para sostener ventajas competitivas. Es más, en
la actualidad, la información y el conocimiento son considerados
como el capital intelectual que soporta la riqueza de una
organización.
Otra forma de entender la
información como dinero es mediante la transformación de ésta en
conocimiento tácito o explícito. Las "organizaciones que aprenden"
tienen procesos que detonan cuando hay eventos nuevos o diferentes,
y trasladan las experiencias a sistemas o a individuos para
enriquecer su negocio. El conocimiento tácito es el que tienen las
personas producto de la experiencia, los estudios y la educación;
los conocimientos explícitos son los que se almacenan en medios
magnéticos como cintas, disquetes, etc. En el momento que una
persona decide cambiar de empleo se está llevando consigo
información, conocimientos y está vendiendo su fuerza intelectual
por un mayor precio; el campo laboral nos indica que la fuerza de
trabajo intelectual aumenta su costo con dos factores básicos que
generan conocimiento: la experiencia y la educación. Por su
parte, si un sistema que posee información eventualmente desaparece
o falla, generará pérdidas a la empresa, incluso por cada minuto que
esté detenido. En la actualidad las empresas están apostando mucho
por la tecnología y los individuos para que juntos tengan un
conocimiento suficiente que acerque la visión interna de ambos a la
realidad exterior, en la medida que esa brecha disminuye, las
decisiones tomadas se acercan más a la realidad exterior, generando
decisiones más asertivas y en menos tiempo; si la brecha o "Gap de
información" aumenta, puede ocasionar grandes pérdidas para la
organización. Es fácil entenderlo, supongamos una situación
hipotética en la cual un nuevo auto es diseñado con lujo, pero con
algunos toques de un auto deportivo y, sin realizar ningún tipo de
estudio previo más que la intuición y el sentido común, se pretende
lanzarlo para que sea adquirido por adultos mayores de 30 años. Para
ello, una vez que se encuentra listo para la distribución, comienzan
las campañas de publicidad y presentaciones orientadas precisamente
a ese mercado potencial, la cabo de cierto tiempo se dan cuenta que
las campañas que lanzaron no han tenido mucho impacto en ese
segmento, pero curiosamente un porcentaje similar de las ventas a la
fecha se han dado en personas entre 25 y 30 años. La realidad indica
que ese auto tiene un impacto mayor en un segmento distinto al que
suponía, en caso de haber tenido información suficiente sobre las
preferencias de los distintos segmentos, la historia de las ventas
y, sobre todo, un estudio previo de mercado se habría sabido con
anticipación hacia donde dirigir los esfuerzos de las ventas con dos
resultados benéficos: en primer lugar, la publicidad no habría sido
inefectiva y el dinero utilizado en las campañas no se habría
desperdiciado; y en segundo lugar, se habría atendido a los
verdaderos clientes potenciales, con lo cual las ventas habrían sido
mayores. El ejemplo es hipotético, pero al situación es muy similar
a la cotidianeidad, muchas empresas utilizan el sentido común y la
intuición para tomar decisiones, la información que se traduce en
conocimientos acerca la visión interna a la realidad y esa
diferencia existente es la que puede representar miles o millones de
pesos. Lo que se pretende es acercar el mundo real a la visión
interna para generar ganancias, para convertir la información en
utilidades, para darle un valor a la información.

Si
la información es un activo, debemos poder asignarle un valor en
pesos. La pregunta que surge inmediatamente es cómo podemos
asignarle un valor en pesos a la información. Dado un mercado libre,
la primera respuesta es que el valor de la información es lo que en
el mercado se pague por ella. Este recurso simple, basado en el
valor percibido, muchas veces es suficiente para asignarle un valor
a la información, sin embargo, no es suficiente en otros casos, por
ejemplo, en el caso de una pieza de información que no vende y que
es utilizada únicamente en procesos internos de toma de decisiones.
La
importancia de una buena información puede ser vista como la
diferencia en valor entre una decisión correcta y una decisión
equivocada, en donde la decisión está basada en esa información.
Mientras más grande sea esa diferencia entre decisión correcta y
errónea, mayor será la importancia de contar con una buena
información.
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